Cómo mantener fresco tu jardín

14 agosto, 2019

Los jardines requieren de cuidados adicionales dependiendo de la temporada del año, por lo que, en esta ocasión, compartimos cómo mantener fresco tu jardín en los días más calurosos, para que permanezca saludable.

No todos tienen la oportunidad de tener un jardín en casa, sin embargo, los más afortunados debemos aprender a cuidar estos espacios, porque son los que les dan vida a nuestros hogares. Los jardines son fuente de tranquilidad y armonía, y sabiéndolos conservar pueden convertirse en un elemento importante de decoración.

Aunque no lo creamos, los jardines aportan distintos beneficios, por ejemplo, ayudan a mejorar la calidad del aire, crean ambientes sofisticados y más atractivos, añaden valor a la propiedad —si recurrimos a proyectos de jardinería—, y permiten extender los interiores hacia afuera para ampliar las habitaciones.

Evitar la exposición directa al sol

Si bien cada planta necesita de distintos niveles de exposición solar, lo recomendable es que los rayos no caigan directos sobre ellas. Primero, hay que determinar cuáles son las especies que requieren de mayor luz y cuáles no, para ubicarlas en diferentes zonas del jardín. Si nuestro jardín no tiene áreas de sombra durante el día, podemos instalar una sombrilla o gazebo para protegerlas, y protegernos, y colocarlas bajo el sol en horas específicas.

Ignorar este punto puede ocasionar que las hojas de nuestras plantas se quemen o sufran un golpe de calor; además, absorberán la humedad más rápido, pudiendo provocar que se marchiten. No obstante, para asegurar la supervivencia de nuestro jardín, habrá que elegir plantas que requieran de mayor luz solar para que el clima no las dañe fácilmente, especialmente si la temperatura de nuestra ciudad suele ser extrema.

Si quieres ubicar fácilmente las plantas de sol, puedes hacerlo a través de sus hojas. Son pequeñas, menos brillantes, pero sus flores son coloridas.

Ubicar las plantas muy cercas de otras

Es común que en los lugares de mucha vegetación el clima se sienta más frío, esto se debe a que la acumulación de plantas provoca que se genere un clima húmedo. Esto es especialmente útil en temperada de calor, porque ayuda a que las plantas no se sequen y a que al ambiente esté más fresco.

Lo que podemos hacer es agrupar algunas plantas en distintas zonas del jardín para que ayuden a conservar la humedad y mantener fresco tu jardín. Para lo anterior, podemos optar por jardineras o macetas de distintos tamaños para que ayuden a bajar la temperatura.

Selección de colores fríos

Las plantas de colores fríos ayudan a crear ambientes visuales más relajantes, por lo que una buena idea es recurrir a flores en color azul y blanco, y especies verdes. Por ejemplo las margaritas.

Instalar fuentes o cascadas

No hay que pensar que las fuentes o cascadas son solo para espacios amplios, al contrario, existen modelos reducidos que pueden mejorar la imagen de nuestro jardín, si no contamos con grandes dimensiones. Entre los beneficios que nos pueden aportar está que ayudan a reducir el estrés a través de su sonido, generan un ambiente tranquilo y relajante, y ofrecen un bello espectáculo.

Por otra parte, son un medio de rocío para las plantas, porque las salpicaduras las ayudan a mantenerse húmedas por más tiempo, lo que a su vez permite mantener vivo y fresco el jardín. Hay distintos diseños, aunque los más comunes son los de piedra, los cuales resultan un artículo decorativo capaz de levantar cualquier espacio.

Aumentar la frecuencia de riego

Si queremos que nuestras plantas ayuden a mantener un jardín fresco, es importante que se encuentren bien hidratadas, por lo que habrá que aumentar la frecuencia de riego. Tampoco hay que ahogarlas, pero sí revisar la tierra recurrentemente para rociarles más agua en caso de ser necesario. La mejor hora para regarlas es por la mañana, ya que el sol no incide directo en ellas, evitando la evaporación prematura. Esto hará que aprovechen mejor el líquido y tengan mayor humedad durante el día.

Ahora bien, en caso de tener macetas porosas es recomendable aplicarles esmalte, pues esto hará que el agua no se filtre y retengan mayor humedad. Por otro lado, en caso de tener macetas colgantes, la mejor opción para aprovechar el agua que cae es poniendo otras debajo de ellas.

Sistema de riego adecuado

Dado que las familias aprovechan las épocas de calor para salir de vacaciones, hay que buscar alternativas que permitan cuidar el jardín durante la ausencia. Si el espacio lo permite, podemos instalar un sistema de riego, lo que, además de ayudarnos a mantener fresco el jardín, contribuirá al ahorro y gestión del agua, y a que las tareas se automaticen. Además, ayudan a que el agua se absorba más lento y podemos programar los periodos de riego para que se activen cuando no estamos y de forma eficiente.

Cuidar la calidad del suelo

Para que el jardín se conserve mejor durante la época de calor, es importante que la tierra sea de buena calidad y le aporte los nutrientes necesarios para que sigan creciendo. En este sentido, agregar composta antes de hacer la plantación será esencial para que las plantas y flores tengan los elementos suficientes para mantenerse sanas.

La composta aporta nitrógeno, fósforo y potasio, debido a que está hecha de materiales orgánicos. Podemos hacerla en casa utilizando los residuos de comida, como frutas o vegetales, o comprarla.

Prevenir la aparición de plagas

El verano es la época favorita de algunas plagas, como los caracoles, por la humedad que se acumula. Si bien necesitamos que nuestras plantas se mantengan frescas, también hay que prevenir la aparición de estos y otros animales, porque perforan las hojas, reducen los tallos, y promueven la deformación y caída de estos. Ver control de plaga y repelentes.

Recomendaciones para mantenernos frescos en el jardín

Ahora bien, además de tomar en cuenta los consejos anteriores para que nuestro jardín se mantenga fresco y nos aporte bienestar en los días calurosos, también hay algunas recomendaciones que podemos seguir para que nosotros mantengamos nuestra temperatura equilibrada y sin vernos afectados por el calor.

Mantenernos hidratados

Al igual que las plantas, también necesitamos mantenernos hidratados, por lo que tomar agua natural, incluso cuando no tenemos sed, será necesario para evitar deshidratarnos. Hay que tomar entre 2 y 2,5 litros durante el día, y no olvidar hacerlo especialmente durante la comida.

Meter las manos en agua fría

Una recomendación para mantenernos frescos es sumergir las manos en agua frías, pues esto ayudará a que nuestra temperatura se reduzca. Otra opción es mojarnos la ropa, ya que el contacto con nuestra piel hará que el agua se evapore, haciéndonos sentir más frescos.

Rociadores personales

Otra alternativa para el verano es cargar con un rociador personal, el cual será útil en momento que queramos despejar el calor.

Ahora que sabes cómo mantener fresco tu jardín podrás conservarlos sano y lleno de vida durante el verano. Recuerda que un espacio verde en casa hará que tengas momentos de relajación al aire libre para compartir en soledad o con la familia.