El suelo y sus propiedades para plantar

2017-12-14

Algo que todos los amantes de su jardín deben saber, es cómo el tipo de suelo afecta el plantío, por ello es importante que conozcas las propiedades y las características de los diferentes tipos de suelos, así como qué puedes plantar en él.

Identificar el tipo de suelo en tu jardín es una tarea necesaria, hablaremos de ella más adelante, es sencillo sólo debes tener en cuenta tres factores, aquellos que principalmente modifican la estructura del suelo: temperatura, nutrientes y minerales y humedad.

También debes considerar el material del suelo, pues éste condicionará qué tanto se puede desarrollar la vida. Estas formas físicas y visibles determinan los elementos químicos y biológicos del sustrato, por ello es necesario diferenciarlos en varios grupos: arenosos, arcillosos, limosos, pedregosos y francos.

Clasificación por textura:

Arenosos: como su nombre lo dice, están constituidos principalmente por arena, por lo que su nivel de permeabilidad es muy alto, así que no tienen mucha capacidad para retener líquido y conservar la humedad. Si tu jardín presenta este tipo de sustrato, se recomienda instalar un sistema de riego y seleccionar plantas que se reproduzcan en zonas desérticas, como algunas suculentas.

Arcillosos: formados en su mayoría por arcilla (partículas de silicato de aluminio hidratado) tienen un nivel de permeabilidad alto, lo que provoca que el agua apenas se filtre, y más bien se encharca. Requiere de un apropiado sistema de drenaje y riego constante. Si tu suelo tiene estas propiedades se recomienda mezclarlo con tierra negra y abono. Las plantas con raíces profundas se pueden desarrollar mejor en este tipo de suelo.

Limosos: un intermedio entre los suelos arenosos y arcillosos es el sustrato limoso. El limo es el material principal que conforma este sustrato, por lo que tiene un nivel de permeabilidad lento, conserva un poco la humedad y es bueno para plantar algunos vegetales, sobre todo legumbres.

Francos o margosos: este tipo de suelo es el más propicio para los cultivos. Favorece la conservación de humedad y la permeabilidad necesaria para que el agua se filtre. Sus propiedades se dan gracias a la mezcla integral y equilibrada de limo, arena y arcilla, lo que la hace ser la tierra más fértil. La mayoría de plantas pueden cumplir con sus procesos y desarrollarse de manera sana sobre este tipo de suelo. La tierra negra tiene las características de este suelo, con los minerales y nutrientes que tu jardín requiere.

Pedregosos: por último, el sustrato menos fértil es aquel que está conformado en su mayoría por rocas. En este tipo de suelo el nivel de humedad es nulo, lo que dificulta el desarrollo de cualquier cultivo.

Clasificación por color de suelo

Otra forma de conocer las características de tu suelo es por el color:

Si es oscuro: puede tener un alto contenido de materia orgánica (MO), lo cual es algo bueno e indica fertilidad, aunque este color también puede deberse a un exceso de sodio o a la presencia de dióxido de magnesio (MnO2) o carbón.  

Rojo o amarillo: el color rojo se presenta en suelos viejos, ya que es producido por la presencia de trióxido de dihierro (Fe2O3) o, si va de amarillo a café, se debe al oxihidróxido de hierro (FeO-OH). Estos colores se dan por la oxidación e hidratación de los compuestos minerales, cuando el drenaje permite la aireación y las condiciones de humedad y temperatura es un suelo favorable para la siembra.

Azul o verde: colores causados por la reducida presencia de hierro (Fe) y los largos periodos de inundaciones y compactación. Se presenta cuando la tierra tiene una inadecuada aireación. Recuerda que con herramienta de jardinería básica puedes airear la tierra.

Gris: indican períodos prolongados de sequedad e inadecuada aireación. Si tu jardín presenta este color se recomienda mezclar el sustrato con tierra negra, fertilizantes químicos y abono orgánico, ya que también se da por la abundante presencia de sales y/o remoción de Fe.

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