Tips para cuidado de plantas en macetas

2019-01-07

La jardinería en macetas te permite adecuar un hermoso jardín en, prácticamente, cualquier tipo de espacio: pequeño, grande, interior, exterior, entre otros. Además, exige menos tiempo y mantenimiento que la convencional, te ofrece la posibilidad de combinar el cultivo de alimentos con plantas ornamentales sin afectar la estética del paisaje del patio con una cama de huerto. 

Sin embargo, todo lo que siembres en contenedores requieren de ciertos cuidados para mantenerse con vida. Por eso decidimos reunir los siguientes consejos para cuidado de plantas en macetas puedes lograrlo y disfrutar de abundante follaje, frutas y flores. Toma nota y aplícalos. 

Usa el tamaño de maceta correcto

Entre más pequeña es la maceta menor es la cantidad de tierra que puede almacenar y, por lo tanto, es posible que esta se seque más rápido que aquellas de mayor tamaño. Por lo tanto, es recomendable que uses contenedores grandes para incrementar la capacidad de retención de agua y disminuir la frecuencia del riego. 

Sumado a esto, debes tener presente que el tamaño de la maceta tiene que ser directamente relacionado con el tipo de planta, más específicamente con el volumen de tierra que necesita para vivir en buenas condiciones y no afectar el desarrollo de las raíces. Por ejemplo, la lechuga, la col rizada, y las hierbas requieren, como mínimo, de 3.78 litros a 7.5 litros de suelo por individuo; mientras que los pimientos, y los arándanos enanos, necesitan de 26 a 37 litros. 

No olvides que en el mercado puedes encontrar diferentes opciones de macetas grandes de peso ligero, como las de plástico, acrílico, espuma y/o resina, a precios que se adaptan a diferentes presupuestos. 

Por supuesto, en la elección del material influye bastante si estas van a permanecer en interiores o exteriores, pues estas últimas necesitan ser más resistentes al agua, el sol y el aire. 

Llena la maceta con el sustrato correcto y cuídalo periódicamente

Una mezcla ecológica de suelo de buena calidad les garantizará a tus plantas, desde un principio, condiciones adecuadas para desarrollarse sanamente. Piensa en tierra, suelta, poco arcillosa, rica en nutrientes y que drene bien, pero retenga la humedad para que las plantas se nutran. Mézclala a partes iguales con compost orgánico y, sí es necesario, agrega hidrogel para optimizar el suministro de agua a la zona radicular. 

Ten presente que la tierra de tus macetas debe ser renovada periódicamente y cuidada como es debido. Remuévela de vez en cuando para que no se apelmace y no obstaculice el paso de humedad a toda la zona radicular de las plantas. Además, no olvides nutrir el sustrato con compost orgánico e, incluso, con barritas de abono para jardinería. 

Elige las plantas adecuadas

No todas las plantas se adaptan a vivir en contenedores. A la hora de comprarlas, asegúrate de que lo que llevas a casa no tendrá ningún problema para crecer entre una maceta. Piensa en flores, pequeños árboles frutales y arbustos, pero no dejes nunca de informarte sobre el tema. 

Alimenta las plantas regularmente

Las plantas necesitan de nutrientes para crecer. Al momento de sembrarlas en las macetas, agrega fertilizante granular en razón de 2 cucharadas por envase de 19 litros (o según lo recomiende el fabricante). Cuando estén un poco más crecidas puedes empezar a usar un fertilizante orgánico líquido cada dos o tres semanas. 

Actualizar el equipo

Piensa en la posibilidad de implementar recipientes de riego automático. Estos poseen un depósito de agua camuflado en sus paredes dobles que les suministra a las raíces de las plantas el líquido a medida que la requieren. El tiempo de duración del líquido dentro del sistema varía en función del tipo de maceta, de la planta y de la temperatura, pero en cualquier caso te garantizará unas cuantas semanas sin regar, con la completa seguridad de que no les hace falta agua ni una gota y de que la zona radicular no corre el riesgo de pudrirse por exceso de humedad. 

Para facilitar las tareas de mantenimiento, el tamaño de las palas, tijeras y demás instrumental de jardinería debe ser acorde al volumen de las macetas.

Instala el riego por goteo

El sistema de riego por goteo te ahorrará tiempo y agua, especialmente en época de verano o sequía que es cuando las plantas exigen ser regadas hasta dos veces al día. Su instalación es de lo más sencillo, suministra una pequeña cantidad de agua directamente a las raíces de una planta y puedes conseguirlo fácilmente en el mercado. 

Si no puedes instalar ni este sistema ni el anterior, riega tus macetas con la frecuencia que las plantas lo exijan. No olvides que la humedad adecuada es indispensable para que crezcan sanas y bellas. Un truco sencillo para saber si estas necesitan agua o no consiste en introducir el dedo en el sustrato, si este no se embarra y solo se empolva, debes agregar líquido de inmediato. Igual, si el contenedor se encharca debes drenar rápidamente para evitar que las raíces se pudran. 

Acomoda las macetas en el lugar indicado 

Asegúrate de ubicar cada uno de los contenedores en un lugar donde la planta tenga, en función de su especie, la cantidad de luz que necesita para vivir en óptimas condiciones. Considera que algunas especies se desarrollan mejor con la luz indirecta, otras precisan recibir directamente los rayos del sol, otras tienen suficiente con la luz de la mañana y en la tarde prefieren estar a la sombra. Asesórate muy bien al respecto antes de comprar cada mata y de decidir dónde colocarla. 

Mantenimiento de las plantas

Las plantas sembradas en macetas también necesitan que retires periódicamente las hojas y flores secas. Además de verse feas y dar un aspecto triste, la debilitan y frenan su crecimiento. Poda lo que ya no tiene vida o se encuentra enfermo, cuidando no causar daño a los posibles nuevos brotes. Hacerlo solo te tomara unos cuantos minutos cada 8 o quince días. 

En lo que respecta a la limpieza, pulveriza agua -preferiblemente lluvia- sobre las hojas polvorientas o límpialas con un paño húmedo.

De otra parte, verifica de vez en cuando la salud de tus plantas. Si encuentras rastro de hongos o plagas no dudes un solo segundo en aplicar plaguicida. Por supuesto, debes asesorarte bien antes de hacerlo para que te asegures de aplicar el producto indicado para eliminar por completo el mal. 

Trasplanta con cuidado y solo si es necesario 

Lo ideal es que tus plantas vivan en las mismas macetas la mayor cantidad de tiempo posible. Pero si las raíces crecen demasiado y eso empieza a dificultar el desarrollo del individuo, no dudes en trasplantarlo a un contenedor más grande. Hazlo con mucho cuidado para no arruinarlo. 

Protégelas en invierno

El invierno suele ser implacable con las plantas. Aprovecha que se encuentran en contendores y llévalas al garaje o cualquier otra zona cubierta donde puedas protegerlas del viento helado y la congelación de raíces. Si no puedes transportarlas, cúbrelas en las noches con plástico.

Mantenlas a salvo de las mascotas 

No querrás que tu mastín tumbe una maceta mientras corre por el patio, ni que tu gato brinque sobre tus flores intentando cazar una mascota. Tampoco te gustaría que las usen como orinal, puesto que la orina de los animales puede alterar el PH de la tierra y arruinar las matas. Sería una tragedia, de la que las mascotas no tendrían la culpa pues no son conscientes del daño que causan con ello. 

Por eso, es mejor que mantengan los contendedores en alturas y sitios de difícil acceso para ellos. Si es el caso, protégeles con una pequeña cerca de alambre delgado.

Siguiendo estos sencillos consejos para cuidado de plantas en macetas, las mantendrás vivas y sanas durante muchos años. Ellas, al igual que las personas y los animales pueden desarrollarse felices en un espacio reducido siempre que reciban los cuidados necesarios.